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Artículos Técnicos

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Real Decreto 1890/2008: Eficiencia Energética para Instalaciones de Iluminación Exterior

El día 1 de abril de este año, entró en vigor el Real Decreto 1890/2008, y sus correspondientes Instrucciones Técnicas Complementarias, que fue aprobado el 14 de noviembre del 2008 por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Este Real Decreto que, como tal es de obligado cumplimiento, se enmarca dentro del Plan de Ahorro y Eficiencia Energética 2008-2011 del Gobierno español como estrategia la nombrada E4 (Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética 2004-2012) que establece una serie de actuaciones normativas dirigidas a la mejora del sistema energético español.

El ámbito de aplicación de este Real Decreto es a nivel estatal, pero se han de tener en cuenta las diferentes normativas autonómicas y aplicar el caso más restrictivo entre los dos casos. En el caso de Cataluña, existe el reglamento 82/2005 de Ordenación ambiental del alumbrado para la protección del medio nocturno. Esta normativa regula los aspectos referentes a la zonificación de Cataluña según la protección del territorio en la contaminación lumínica, determina las características de las instalaciones y de los aparatos de iluminación en función de las zonas de protección en donde están ubicados, y regula el funcionamiento del alumbrado en los aspectos estacionales, horarios, mantenimiento y adecuación de la iluminación existente.

Los objetivos principales del Real Decreto son:

•    Mejorar el ahorro y eficiencia energética, y consecuentemente, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Las previsiones afirman que el ahorro energético aplicando la nueva ley podría llegar a ser del 30% sin perder calidad de iluminación. Este porcentaje es muy importante si consideramos que en algunas ciudades aproximadamente un 50% de la energía consumida es la que corresponde al alumbrado público.

•    Limitar el resplandor lumínico o contaminación lumínica. Como contaminación entendemos el resplandor de la luz en el cielo nocturno producido por la reflexión y difusión de la luz artificial en los gases y las partículas del aire por el uso de luminarias inadecuadas y/o excesos de iluminación. El mal uso de esta luz, por un lado es un gasto energético innecesario y por otro lado, provoca trastornos en algunos animales y también impide el estudio del cielo desde los observatorios astronómicos.

•    Reducir la luz intrusa o molesta. Esta se define en el Real Decreto como la luz procedente de las instalaciones de alumbrado exterior que da lugar a la incomodidad, distracción o reducción en la capacidad para detectar una información esencial y, por tanto, produce efectos adversos en los residentes, ciudadanos que circulan y usuarios de los sistemas de transporte. Un ejemplo claro de esta luz molesta seria una farola sin ningún tipo de pantalla o filtro ubicada delante de la ventana de una vivienda.

El Real Decreto establece las condiciones técnicas de diseño, ejecución y mantenimiento que han de cumplir las instalaciones de alumbrado exterior, tanto de uso público como privado, siempre que estas últimas afecten a la vía pública. Las instalaciones afectadas serán las de más de 1kw ya sean nuevas, modificaciones de más del 50% de la potencia instalada o bien de la cantidad de luminarias o adecuaciones de las existentes siempre que la administración Pública lo considere necesario. Las tipologías de instalación que contempla el Real Decreto son a las que se refiere el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, donde se establecen las condiciones de seguridad para el alumbrado exterior, en sus Instrucciones Técnicas ITC-BT 09 (carreteras, calles, plazas, jardines, monumentos,…), ITC-BT 31 (piscinas y fuentes ornamentales) y ITC-BT 34 (instalaciones temporales).

Con tal de poder asumir los objetivos marcados, el Real Decreto comienza definiendo una clasificación energética para las instalaciones de alumbrado partiendo de la siguiente fórmula:

E

donde S es la superficie iluminada, Em la iluminancia media considerando el mantenimiento previsto, y la P la potencia activa total instalada, es decir, teniendo en cuenta el consumo de las lámparas pero también el de los equipos auxiliares que éstas requieren para su funcionamiento.

Comparando el valor obtenido a través del cálculo lumínico con una serie de tablas que encontraremos en la ITC-EA 01, llegaremos a tener una clasificación energética de la instalación que va de la letra A (más eficiente) a la G (menos eficiente). Remarcar que esta clasificación será de la instalación en conjunto, no de la luminaria, como puede ser el caso de otros aparatos eléctricos. Con esto queda claro que la intención del Real Decreto no es solo garantizar un cierto grado de eficiencia en el diseño de las luminarias por parte de los fabricantes sino asegurar que la proyección también tenga un cierto criterio de eficiencia, iluminando aquello que es necesario y en la medida justa.

En referencia a los parámetros luminotécnicos como la luminancia (candela/m2), iluminancia (lux) o la uniformidad mínima, no es objetivo del reglamento establecer los valores mínimos para los diferentes tipos de vías o espacios ya que éstos vienen definidos en las correspondientes normativas, como por ejemplo la normativa UNE EN 13201-1 para la iluminación de carreteras o la norma UNE EN 12646-2 para la iluminación de áreas de trabajo exterior, pero si limitarlos a un valor máximo que nunca podrá superar en más de un 20% los valores citados en las tablas de la ITC-EA 02 del presente reglamento. Otros parámetros (deslumbramiento e iluminación de los alrededores, valor mínimo de luminancia en un punto, etc.) se marcan únicamente como valores de referencia a tener en cuenta, pero en ningún caso son exigidos en el proyecto.

También se determinan las características energéticas de las lámparas, de las luminarias y de los equipos auxiliares. En el primer caso se excluyen las lámparas que no cumplan un cierto nivel de eficiencia, 65 lumen/W en el caso de alumbrado vial i ornamental, prohibiendo de esta manera el uso de lámparas de vapor de mercurio. Estas lámparas eran muy utilizadas hace unos años, sobre todo para la iluminación vial. Actualmente se cree que aproximadamente  una tercera parte de las carreteras europeas, todavía funcionan con esta tecnología tan poco eficiente y tan contaminante. Por lo tanto, un primer paso es ir sustituyendo las instalaciones que aun utilizan las lámparas de vapor de mercurio y cambiarlas por lámparas de vapor de sodio de alta presión o por halógenos metálicos.

Los equipos auxiliares tendrán una limitación en la cantidad máxima de potencia consumida, según el tipo de lámparas y la potencia de ésta, tal como se indica en la ITC-EA 04, también se ajustaran los valores de los equipos de lámparas fluorescentes según el valor marcado en el RD 838/2002.

En referencia a las luminarias, han de cumplir unos rendimientos mínimos tabulados según el tipo de alumbrado y también se limitará el flujo que emite hacia el hemisferio superior según una clasificación de la zona donde se localice la instalación para la protección contra la contaminación lumínica.

A parte de los requerimientos descritos, el Real Decreto exige unos sistemas de accionamiento que se enciendan y se apaguen con precisión a las horas previstas cuando la luminosidad de ambiente lo requiera. Estos dispositivos pueden ser fotocélulas (sólo en el caso de instalaciones con una potencia inferior a 5kW), relojes astronómico o sistemas de regulación más centralizados que garanticen unos valores mínimos y una flexibilidad según las condiciones específicas de cada momento con la finalidad de ahorrar energía.

Como hemos comentado anteriormente, el Real Decreto se ocupa del diseño, de la ejecución, pero también del mantenimiento de la eficiencia energética de las instalaciones, ya que éstas se degradan con el paso del tiempo, principalmente por la reducción del flujo de las lámparas y la suciedad que se concentra en ésta y en la luminaria. Por lo tanto, se ha de establecer un plan de mantenimiento que, mediante verificaciones e inspecciones periódicas, garantice que la eficiencia energética estudiada en el proyecto no disminuya en ningún caso.

Marta Culubret
Responsable del Departamento de Proyectos